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Me parece
mejor no rezar tanto, y pecar menos, una invitación al mar que estar metida en
un gran salón con un mundo de personajes con los ojos blanqueados y el espíritu
oscuro, prefiero ir al campo o al río y quedarme por ahí haciéndome ojitos y
caritas con los peces y las aves, al final escucho las maldiciones de los tantos
oradores cuando están viviendo en casa, ¡y me asusto!, para mí, que Dios está
aburrido, harto de tanta mentira y rodillas peladas, y amén.
RRB
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